Historia de las matemáticas
El surgimiento de las matemáticas en la historia humana
está estrechamente relacionado con el desarrollo del concepto del número,
proceso que ocurrió de manera muy gradual en las comunidades humanas
primitivas. Aunque disponían de una cierta capacidad de estimar tamaños y
magnitudes, no poseían inicialmente una noción de número. Así, los números más
allá de dos o tres, no tenían nombre, de modo que utilizaban alguna expresión
equivalente a "muchos" para referirse a un conjunto mayor.
El siguiente paso en este desarrollo es la aparición de
algo cercano a un concepto de número, aunque muy básico, todavía no como
entidad abstracta, sino como propiedad o atributo de un conjunto concreto. Más
adelante, el avance en la complejidad de la estructura social y sus relaciones
se fue reflejando en el desarrollo de la matemática. Los problemas a resolver
se hicieron más difíciles y ya no bastaba, como en las comunidades primitivas,
con solo contar cosas y comunicar a otros la cardinalidad del conjunto contado,
sino que llegó a ser crucial contar conjuntos cada vez mayores, cuantificar el
tiempo, operar con fechas, posibilitar el cálculo de equivalencias para el
trueque. Es el momento del surgimiento de los nombres y símbolos numéricos.
Suposiciones de historiadores indican que el origen de
llevar una contabilidad se remonta a 35.000 años atrás, en Suazilandia, el
objeto conocido como el hueso de Ishango o el hueso Lebombo, éste último un
peroné de babuino con 29 marcas que supuestamente hace referencia al ciclo
menstrual de una mujer, esta suposición se debe a que fueron encontrados más
elementos con una cantidad de marcas similares.
Los registros matemáticos que existen de la civilización
egipcia datan del año 5.000 a.C. y no sólo se registran operaciones
matemáticas básicas, sino que los egipcios ya podían resolver ecuaciones,
realizar cálculos sobre figuras geométricas, e incluso contaban con la
capacidad de dibujar formas espaciales, tales como las pirámides. Esta cultura
avanzó de forma considerable en el uso y aplicación de la geometría, calculando
de forma muy precisa el área de triángulos, rectángulos y trapecios. Y como
habíamos mencionado, también habían logrado avances en el cálculo de volúmenes
de cilindros, ortoedros y obviamente las pirámides. Los egipcios utilizaron un
sistema de base decimal, muy similar al que usaron los romanos, lo que les
permitía sumar, restar, multiplicar y dividir.
Desde el año 3.000 a.C. es que se registran antecedentes del uso de las matemáticas por los babilonios. Estos usaron un sistema de base sexagesimal, es decir, que su base es 60. Los babilonios desarrollaron técnicas muy avanzadas para su época, que les permitieron resolver problemas complejos. Además, pudieron realizar las operaciones para encontrar las raíces positivas de ecuaciones de segundo grado, e incluso de algunas de tercer grado. También fueron capaces de desarrollar cálculos para operaciones básicas como adición y sustracción, además de establecer tablas para multiplicar y dividir.
Los babilonios dejaron registros de sus operaciones sobre
tablillas de arcilla, que se han conservado en muchas mejores condiciones que
los papiros egipcios. En la teoría y por los registros que existen, superan de
forma gigantesca a los avances matemáticos egipcios.
Por su parte, los mesopotámicos dieron grandes pasos en el uso de fracciones, e incluso desarrollaron algoritmos y el cálculo de potencias y raíces.
Estudios revelan que una civilización india, conocidos como los Harappa, habían desarrollado un sistema de medición decimal antes del año 3.000 a.C. También desarrollaron un sistema donde podían realizar ángulos de 90 grados perfectamente para la construcción de sus viviendas.
Otro descubrimiento que puede datar del origen de las
matemáticas, encontramos a las civilizaciones del Reino Unido, que en el año
3.000 a.C. utilizaron figuras geométricas para construir mega monumentos. Salto
de la antigua matemática a una matemática con fundamentos.
El salto de las matemáticas de las antiguas
civilizaciones a unas matemáticas más consistentes y con fundamentos, se
comenzó a dar en Grecia, y comenzaron con Tales de Mileto en el siglo VI a.C. A
pesar de que muchos de sus aportes a las matemáticas fueron encontrados en las
antiguas civilizaciones, fue Tales quién los demostró de forma estudiosa. Lo
mismo ocurrió con Pitágoras, que pocos años más tarde demostró el famoso
teorema, a pesar de haberse encontrado ya pruebas de este en las antiguas
civilizaciones.
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